Próxima fecha importante: Plazo final para el envío de sumillas (31 de mayo de 2021)

Convocatoria

La República peruana llega a su Bicentenario enfrentando grandes retos. Hasta hace poco más de un año, pocos imaginaban que íbamos a celebrar 200 años de experiencia republicana en medio de una crisis global que ha puesto a prueba la capacidad de los Estados y la resistencia de los ciudadanos. En el Perú, la crisis ha evidenciado no solo la precariedad de nuestro sistema de salud, sino también la fragilidad de nuestra economía y de nuestra institucionalidad política. El sueño del desarrollo y el bienestar para todos pareciera eternizarse en su condición onírica, propiciando en muchos peruanos sensaciones de desesperanza y desencanto. Una sensación que un importante sector de la ciudadanía, el más postergado, arrastra desde hace mucho tiempo, a veces gimiendo en silencio, como dice el Himno Nacional, a veces desde el estruendo de la acción.

Desde una perspectiva histórica, la crisis que ahora enfrentamos es parte de una secuencia de procesos que han marcado nuestra vida republicana. Como si todo estuviera predestinado, la crisis ha desnudado justo en el año del Bicentenario los “nudos” de la República, los problemas estructurales de nuestra experiencia nacional – desigualdad, racismo, corrupción, pobreza, etc.- que afectan la institucionalización y el desarrollo sostenido. Ese “ideal de superación individual y colectiva” al que hacía referencia Basadre, esa promesa republicana de crear “un ‘mínimun’ de bienestar para cada ciudadano y de oportunidades adecuadas para ellos”, nos sigue siendo esquiva. La profundidad de la crisis exige para su comprensión perspectivas de análisis a largo plazo y una mirada interdisciplinaria. Es un momento único para repensar nuestra experiencia republicana desde el dolor y la incertidumbre, aunque también desde la esperanza. Porque lo sorprendente de nuestras crisis, antes y ahora, es que siempre encontramos caminos para superarlas, a veces azarosamente, incluso contra lo que la lógica indica en relación con nuestras decisiones colectivas.

Además, es un tiempo ubicado en el marco de un cambio de era planetaria caracterizado por transformaciones globales sin precedentes –revolución digital, TICs, cambio climático, avance en la igualdad de género, etc.- que, a su vez vienen acompañadas de nuevos y viejos desafíos para la humanidad, como la crisis migratoria, la violencia de género o la profundización de las desigualdades. Simultáneamente, el avance de los extremismos y las fake news fortalecen las tendencias autoritarias, polarizan nuestras sociedades y ponen en peligro los fundamentos de nuestra democracia.

Teniendo en cuenta este contexto, el Congreso Nacional de Historia Bicentenario tiene como propósito repensar desde las ciencias sociales el proceso histórico de construcción de la república, con sus luces y sombras, y propiciar el diálogo entre las diversas tradiciones de ideas que han configurado nuestro devenir histórico y valorar la diversidad en todas sus expresiones. Asimismo, el congreso aspira a que la discusión académica se concrete en propuestas en aras de un proyecto de sociedad que incluya a todos. Esto implica motivar a la comunidad académica a pensar la historia desde la experiencia dinámica y compartida de la ciudadanía. A reflexionar no solo como eruditos o analistas, sino también como ciudadanos comprometidos con el destino colectivo de la república.

Esta convocatoria es un llamado a contribuir desde la academia con perspectivas sobre el porvenir del país a través de la concatenación entre la reflexión sobre el pasado con el análisis de la crisis presente y las proyecciones para el futuro. También a pensar los procesos históricos, en especial la independencia, desde perspectivas diversas, descentralizadas, interculturales e interseccionales. A entrecruzar perspectivas sobre lo global, nacional, regional y local desde la interdisciplinariedad. Implica finalmente hacer un esfuerzo para tender puentes entre la academia, el Estado y la ciudadanía en general. En especial, pensar en la escuela como destinataria central de nuestras reflexiones, pues en ella se preparan las generaciones que dirigirán nuestros caminos futuros. De esa manera, este congreso de historia aspira a dejar una huella en nuestra historia.