Angélica

Palma

Escritora y periodista. Precursora del feminismo.

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Textos escogidos

-¡Pobres muchachas! Son las hijas de las que agostaban su juventud, encerradas en un cuarto, inclinadas día y noche sobre la máquina de coser, las que ahora encontramos camino a los talleres, a los almacenes, a las oficinas y a las escuelas, donde se ganan el pan de cada día todas esas abejas que nacieron pobres o que llegaron a serlo por vicisitudes del destino.”

PALMA, Angélica, “Lo que no vuelve”, en Hojas selectas, Barcelona, Biblioteca Salvat, 1913, pág. 487.

 

Fuente: Sirvent de Luca, María Pía (2012). Angélica Palma: su vida y su obra (1878-1935). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. Universidad Complutense. (p. 123 )

 

No interesaba que la mujer pudiera dar su parecer sobre la actualidad y los problemas que acontecían no porque no pudiera darla sino simplemente porque desconocía según la opinión masculina. Angélica en una de sus primeras novelas, Por senda propia, transcribe una conversación entre la protagonista, Inés y su esposo acerca de este tema, “Las mujeres no entendemos de política, convenido, ni debemos meternos en cosas de hombres, según dicen ustedes, y tú el primero, en todos los tonos; pero ya que, al pedir mi opinión, me concedes siquiera sentido común, te confesaré que si esa misma opinión alumbrada por luz tan escasa, la hubieras solicitado antes de rubricar el papelito consabido, te habría aconsejado que mejor te dejaras cortar la mano.” (p.128).

 

Angélica cuando escribe su novela por entregas “Cartas a una turista” en la revista Prisma, que en ese entonces dirigía su hermano Clemente, pone en boca de su protagonista un comentario que refleja el pensamiento de la propia Angélica ante esta situación,

“¿No encuentras absurdos los perjuicios importantes respecto a la lectura permitida a la juventud femenina? Todo lo que no sea romances anodinos en los que la virtud, personificada en niñas cándidas y empalagosas, triunfa inevitablemente del mal, mediante el tan acreditado sistema de la bendición nupcial en el último capítulo, parece que atentaran contra el candor paradisíaco que se nos supone y que es incompatible con las costumbres actuales y con la simple lógica de la vida […]; si acatamos las leyes del buen gusto en todos nuestros actos ¿por qué no hemos de protestar del entronizamiento de lo cursi en las puras y altísimas regiones del pensamiento?”

Fuente: Sirvent de Luca, María Pía (2012). Angélica Palma: su vida y su obra (1878-1935). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. Universidad Complutense. (p. 130)

 

Lo que es un hecho es que lo que debía o no leer una mujer pasó a ser motivo de debate entre las mismas mujeres, madres preocupadas que habían sabido responder a la educación que se les había dado y que por lo tanto, no entendían qué estaba ocurriendo ahora con sus hijas, sobrinas o nietas. Angélica lo encarna muy bien en el intercambio de palabras que tienen Inés, protagonista de Por senda propia, y su madre y en el monólogo que luego, en su habitación tiene Inés,

“- ¡Qué se le va a hacer, alma mía! Sufrir en silencio! Esa es la ley de la mujer.

– Te equivocas, mamá- respondió ella, entre bromas y veras.- Esa antigualla absurda

ya está derogada; la ley moderna prescribe. Lucha y confía en ti.

-Pobre mamá!- decíase Inés, horas más tarde, sola en su gabinete, después de acostar a los niños- Si ella supiera que el ejemplo de su existencia siempre sometida, nunca libre es lo que me ha infundido la resolución y la fuerza que tanto le chocan! Diferencias de una generación a otra, más poderosas que la herencia o simple desigualdad de caracteres”. 

Fuente: Sirvent de Luca, María Pía (2012). Angélica Palma: su vida y su obra (1878-1935). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. Universidad Complutense. (p. 132)

 

Nelly,protagonista de la novela Vencida. Angélica encarna en Nelly una huérfana de padre peruano y madre norteamericana que vive acogida en una casa que por herencia le corresponde pero que su caridad, virtud de una educación cristiana, le ha hecho compartirla con una tía y una prima que le manifiestan sus antipatías. Ante esta situación y apurada por los gastos que le genera su familia, siente la necesidad de trabajar tal y como su madre había hecho al fallecer su padre, “…, Nelly sintió la necesidad de rehacer su vida, purificando la atmósfera del tedio y

vulgaridad que la rodeaba. No tenía otro recurso que el trabajo, y, si dejaba correr el tiempo, no sólo había de buscarlo como estímulo y distracción para su espíritu, sino por necesidad prosaica y perentoria. ¡Pero se sentía tan débil, tan aislada para luchar contra los aspavientos de su parentela y los prejuicios sociales!”

Fuente: Sirvent de Luca, María Pía (2012). Angélica Palma: su vida y su obra (1878-1935). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. Universidad Complutense. (p. 143)

“Quizás porque desde el principio fue avara conmigo, muy poco le he pedido a la vida; pero ni eso me ha dado. Sólo quise ser leal conmigo misma y con los demás. Por lealtad rechacé un cariño honrado y sincero al sentir que no podía compartirlo. Porque la terrible prosa de la existencia no pudiera llevarme, en circunstancias análogas, a claudicar de esas íntimas convicciones, estudié y trabajé, no por pretensiones de supermujer, ni de apóstol del feminismo, sino porque lealmente no encontraba en mí las condiciones de humildad y adaptación necesarias para depender de otro sólo por la ley de la necesidad; y esta lealtad, norma de mi vida, se ha visto derrotada en lo más grande y trascendental de ella, en el amor, por la perfidia solapada, por la debilidad, por la mentira,fuerzas rastreras aunadas para aniquilarme. Lo han logrado. Desorientada y vencida, no me queda ni aun el recurso de refugiarme en mis labores educadoras.”

Fuente: Sirvent de Luca, María Pía (2012). Angélica Palma: su vida y su obra (1878-1935). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. Universidad Complutense. (p. 144)